Analizamos por qué algunos perros protegen recursos aparentemente absurdos, como una piedra, mediante gruñidos, amenazas o mordidas, y qué función puede tener esta conducta. Veremos cómo el valor de un recurso depende del perro, cómo la protección de recursos puede reforzarse cuando consigue modificar la conducta humana y por qué algunos tutores interpretan señales claras de incomodidad o agresión como juego, travesura o “carácter”.
También hablamos de lenguaje corporal canino, razonamiento motivado, agresividad, socialización, tolerancia a la manipulación y selección funcional, para entender por qué ante una situación similar un perro puede apartarse, otro gruñir y otro terminar mordiendo.
