En este vídeo analizamos el caso de un perro que se acerca sin control a otro perro durante el paseo. Hablamos de llamada, refuerzo positivo, dopamina, distracciones de alto valor y de la importancia de anticiparse antes de que el perro entre en modo persecución, saludo o conflicto.
Leer más: Perrito malcriado saluda a la perra equivocadaUno de los problemas más habituales durante los paseos es el perro que ve a otro perro y se lanza hacia él sin escuchar a su guía. En ese momento, muchos propietarios intentan llamarlo con comida, juguetes o palabras amables, pero el perro no responde porque el estímulo que tiene delante es mucho más potente que cualquier premio.
En este vídeo analizamos por qué ocurre esto. Cuando un perro siente un fuerte impulso de acercarse a otro perro, pueden activarse emociones intensas relacionadas con la excitación, la curiosidad, la competencia, el interés social o incluso la conducta sexual. En ese estado, el perro puede entrar en una especie de túnel de atención donde deja de escuchar al guía y se centra solo en el otro animal.
El problema no es que el refuerzo positivo no sirva, sino que no siempre compite con estímulos de altísimo valor. Para algunos perros, una salchicha, una pelota o una caricia no tienen suficiente fuerza cuando delante aparece una perra, un perro desconocido, un rival, una presa o cualquier estímulo que activa sus circuitos de recompensa de forma mucho más intensa.
También se habla de la importancia de la genética y del tipo de perro. No todos los perros responden igual a los mismos refuerzos. Algunos perros de trabajo, como pastor alemán o malinois bien seleccionados, pueden tener una gran predisposición a colaborar con el guía y responder mejor al entrenamiento. Otros perros más autónomos, inseguros, excitables o con poca motivación hacia el guía pueden desconectarse con mucha más facilidad.
La clave está en anticiparse. Si esperamos a que el perro ya esté lanzado hacia el otro animal, será mucho más difícil recuperar su atención. El trabajo debe hacerse antes: observar el entorno, detectar el estímulo, llamar al perro a tiempo, manejar la correa, crear distancia y reforzar la conexión antes de que el perro entre en un nivel de excitación demasiado alto.
En estos casos, no se trata de castigar al perro por ver otros perros, porque podría asociar su presencia con algo desagradable. El objetivo es enseñarle a gestionar esos encuentros, responder a la llamada y mantenerse conectado con el guía incluso cuando aparecen distracciones fuertes.
La conclusión principal es que un perro no debería acercarse libremente a cualquier perro desconocido. Aunque parezca una conducta social o simpática, puede acabar en conflicto si el otro perro no tolera la invasión de espacio. La llamada, el control y la anticipación son fundamentales para evitar sustos, peleas o situaciones peligrosas durante el paseo.


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